viernes, 17 de julio de 2026

Salmo 36 Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia

Sal 36:1  Al músico principal. Salmo de David, siervo del Señor. La rebelión del impío dice en el interior de mi corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos. 

Sal 36:2  Por eso se lisonjea en sus propios ojos, para no hallar su iniquidad para aborrecerla. 

Sal 36:3  Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; ha dejado de ser sabio, de hacer el bien. 

Sal 36:4  Piensa iniquidad sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece. 

Sal 36:5  Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia; tu fidelidad, hasta las nubes. 

Sal 36:6  Tu justicia es como los montes de Dios; tus juicios, abismo grande. Oh Jehová, al hombre y al animal conservas. 

Sal 36:7  ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. 

Sal 36:8  Se saciarán de la grosura de tu casa, y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. 

Sal 36:9  Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz. 

Sal 36:10  Extiende tu misericordia a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón. 

Sal 36:11  No venga pie de soberbia contra mí, y mano de impíos no me mueva. 

Sal 36:12  Allí cayeron los hacedores de iniquidad; fueron derribados y no podrán levantarse. 


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